Iluminación por Inducción Magnética

La tecnología básica para la lámpara de inducción no es nada nuevo. Esencialmente, una lámpara de inducción es una lámpara fluorescente sin electrodos. Al no tener electrodos, la lámpara opera bajo los principios fundamentales de la inducción electromagnética y la descarga eléctrica en gas para crear luz.

La eliminación de los electrodos y filamentos dan por resultado una lámpara con una prolongada vida. Con una durabilidad de 100,000 horas, este sistema puede equivaler a 100 cambios de lámpara incandescente, o bien cinco cambios de lámpara de descarga de alta intensidad, o, a ocho cambios de lámpara fluorescente.

Basados en estos bien conocidos principios, se puede generar luz vía descarga eléctrica en gas a través de simple magnetismo. Transformadores electromagnéticos que consisten de aros con bobinas metálicas, crean un campo electromagnético al rededor del tubo de vidrio que contiene el gas, usando una alta frecuencia generada por un inductor electrónico. El camino de descarga, inducido por las bobinas, forma un ciclo cerrado causando la aceleración de los electrones libres, que chocan con los átomos de Mercurio y excitan sus electrones. Según estos electrones excitados de los átomos regresan de este estado de alta excitación a un nivel estable, emiten radiación ultravioleta. Esta radiación ultravioleta creada es convertida en luz visible al pasar a través del recubrimiento de Fósforo en la superficie del tubo. La forma de la lámpara de inducción maximiza la eficiencia de los campos que son generados.

Las ventajas de estas lámparas se pueden resumir en los siguientes puntos:

  • Bajo consumo de energía.
  • No requiere mantenimiento.
  • Puede montarse en las luminarias existentes.
  • Encendido instantáneo en “frío” y “caliente”.

Las características de estas lámparas las hacen idóneas para cualquier tipo de colocación, tanto para industria como para uso particular, ya que se pueden utilizar en la hostelería, hospitales, farolas de la calle, comercios, residencias etc. Sus propiedades las colocan en situación ventajosa frente a las lámparas tradiciones, tal y como se verá en detalle más adelante:

  • Largo rendimiento: Hasta 100.000 horas. No utiliza electrodos. Mínimo mantenimiento.
  • Superior ahorro de energía: 70% y 40% menor que incandescencia y HID, respectivamente.
  • Baja generación de calor: Por debajo de los 80ºC. Reduce costes de AC, y riesgo de incendio.
  • Alta eficacia de iluminación: Eficacia entre 80 y 90 Lumen por Watio.
  • Alto rendimiento cromático: Superior a 80 CRI.
  • Varias temperaturas de color: 2700K, 3500K, 5000K, 6000K.
  • Baja depreciación de luz: <= 5% a las 2.000 horas, 30% a las 60.000 horas.
  • Balasto con alto factor de potencia: Superior al 0’98.
  • Encendido y reencendido inmediato: Instantáneo, sin tiempo de espera para el reencendido.
  • Sin parpadeos: Frecuencia de 210 Khz, reduce fatiga y esfuerzo visual, sin deslumbramientos.
  • Amplio rango de voltaje: Con entrada fluctuante de +-10%, desvío de salida menos al 3%.
  • Tolerancia de temperatura: Encendido fiable incluso a -40ºC.
  • Baja distorsión armónica total: THD < 7% certificado por la Clase Internacional C estándar.
  • Altamente ecológica: Respetuosa con el medio ambiente, Amalgama de mercurio menor al 0’25mg.
  • 5 años de garantía: De las más altas en iluminación.
  • Compatibilidad electromagnética: Cumple TODAS las normas internacionales; FCC, CE, UL y CCC.

Tal y como se ha comentado antes, las lámparas de inducción magnética son aplicables a todo tipo de ambiente, tanto particular como comercial e industrial. Se pueden reagrupar en cuatro grandes grupos, a parte de lo que son en sí las propias bombillas: modelo Campana, modelo para Empotrar, modelo Proyectores y modelo Farolas.

Características

 

Bajo consumo de energía.

No requiere mantenimiento.

Puede montarse en las luminarias existentes.

Encendido instantáneo en “frío” y “caliente”.

 

 

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